miércoles, 16 de septiembre de 2015

CINTAS DOBLE FAZ ACRILICAS ESPUMADAS

 "Los adhesivos sensibles a la presión se han posicionado como una alternativa para hacer frente a los nuevos retos de la industria metalmecánica. Existen cintas capaces de resistir grandes cargas, con soporte en espuma acrílica y distintas formulaciones de adhesivo, ideales para los trabajos de carpintería metálica, construcción de fachadas y ensamble de carrocerías y electrodomésticos. "

Las uniones soldadas y las conexiones mecánicas con tornillos, pernos y remaches son los métodos más empleados para ensamblar piezas y estructuras metálicas, ya que además de ser bien conocidos por la gran mayoría de la industria, sin duda, ofrecen una excelente fuerza mecánica, resistencia a las tensiones y tolerancia al daño. Sin embargo, entre las limitantes de estos sistemas se encuentra la afectación física a la que son sometidos los materiales al ser unidos mediante dichos métodos, ya que requieren de la presencia de un agente calefactor, como es el caso de la soldadura, o de procesos como la perforación, el taladrado, el mecanizado, entre otros, que exponen dichos sustratos a factores exotérmicos que van deformando las piezas y acelerando su fatiga. Adicionalmente al concentrar los esfuerzos en uniones puntuales es natural encontrar que con el tiempo estas van perdiendo su forma original, volviéndose vulnerables y presentando daños por efectos de corrosión. Para evitar estos inconvenientes, la industria del metal tiene a la mano otros métodos de ensamblaje alternativos, que también permiten obtener uniones duraderas y resistentes. Entre estas soluciones se encuentran las cintas adhesivas doble faz gruesas, que a través de la tecnología de adhesivos sensibles a la presión, abren un camino de oportunidades de innovación y diseño para la industria metalmecánica. El principal paradigma que enfrenta este tipo de tecnología es la falta de confianza frente al alto desempeño de las cintas, quizás por su desconocida resistencia a la carga, su alto poder adhesivo, características y beneficios. Es natural encontrar entonces, industrias transformadoras de metales que mantienen tanto sus productos, como procesos de producción bajo los sistemas tradicionales de ensamble y manufactura, limitando, en algunos casos, sus alcances en diseño y productividad. No obstante, la realidad que ofrece la tecnología de adhesivos sensibles a la presión es otra, con sus avanzadas formulaciones y materiales de soporte, hoy es posible ensamblar con cintas doble faz gruesas gran variedad de electrodomésticos de línea blanca, muebles, gabinetes eléctricos, fachadas arquitectónicas, adherir laterales metálicos en buses e, incluso, sostener el fuselaje de un avión. Evidentemente, no se pueden emplear las cintas de doble cara para todo el universo de las aplicaciones metálicas, pero si es posible realizar uniones resistentes y confiables, capaces de soportar gran peso, en la gran mayoría de los casos. Todo depende de hacer una buena selección de cinta, teniendo en cuenta las superficies a unir, el área de unión con que se cuenta, las condiciones de trabajo del ensamble, y sus expectativas de durabilidad. Por ejemplo, en un ambiente a 93°C, un trozo de cinta acrílica doble faz gruesa de 1/2 pulgada cuadrada puede llegar a soportar 500 gr por 10.000 minutos, lo cual demuestra un altísimo desempeño en condiciones severas, logrando soportar esfuerzos muy altos. En definitiva, si se calcula y se instala la cantidad de cinta adecuada para resistir una carga específica, es posible superar retos tan agresivos, como la instalación de fachadas de vidrio, acero y paneles.
 CONOCIENDO LA CINTA

El universo de cintas doble faz es amplio, con una oferta de variados espesores, diferentes calidades de soporte y formulaciones de adhesivo. Para las necesidades del sector metalmecánico las más apropiadas son las cintas espumadas acrílicas, ya que soportes espumados en polietileno, etilvinilacetato (más conocido como EVA) o poliuretano (PU) están fabricadas para resolver retos en aplicaciones de menor carga y exigencia.


Los fabricantes de estas cintas ofrecen espesores hasta de 2 o 3 mm aproximadamente, en los anchos comercialmente empleados en la industria (¼ ”, ½ ”, ¾ ”, 1” etc.,) y en distintas densidades, con el fin de solucionar ensambles en donde no haya total planicidad de los materiales a unir, y/o en los que la dilatación térmica lineal de los mismos puedan llegar a ser diferentes significativamente, lo que exige seleccionar cintas con espesores apropiados para cubrir las diferencias dimensionales y las exigencias de conformabilidad y viscoelasticidad que requiere la unión. La cinta acrílica cuenta con una espuma de celda cerrada que garantiza que frente a la exposición de humedad o inmersión no va a presentar daños, hinchamiento o cambios dimensionales, y que por lo tanto ofrece uniones selladas. Este beneficio impide que se presenten fenómenos de corrosión en el área de la unión, ya que la espuma no transfiere fluidos a los sustratos. Adicionalmente, el cuerpo espumado funciona como una almohadilla entre los mismos, evitando la corrosión galvánica. Otra de las cualidades más relevantes de la cinta espumada acrílica es su alta resistencia a los rayos UV, lo que le permite trabajar en aplicaciones en interiores y exteriores sin perder sus propiedades originales. De hecho, las empresas fabricantes han realizado estudios de envejecimiento acelerado simulando más de 30 años de servicio y pruebas de confirmación de integridad estructural de uniones realizadas después de 20 años de vida de servicio que demuestran la conservación de la cinta después de varias décadas de haber sido utilizada. Inclusive químicamente sus virtudes son apreciables, ya que es resistente a todos los factores ambientales; también han realizado varios estudios de inmersión en solución salina donde se refleja la estabilidad de esta tecnología (1). Algunas veces los adhesivos acrílicos no generan suficiente confianza ante el usuario, ya que la sensación al tocarlo no muestra un alto grado de adhesión; sin embargo, al revisar su curva de desempeño en el tiempo, se logra apreciar como, progresivamente, aumenta la penetración (permeación) del adhesivo al sustrato con el paso de las horas, alcanzando un extraordinaria fuerza de unión. Los adhesivos sensibles a la presión se caracterizan por no requerir un proceso de curado, sino que su adhesión se activa bajo efectos de contacto, es decir, que después de haber ejercido la correspondiente presión se obtiene una unión de buen desempeño de forma inmediata. Aunque no necesita curado, después de ejercer una presión de aproximadamente 15 psi, a temperatura ambiente, la fuerza de adhesión inicial alcanzará el 50% de su valor máximo, con lo cual, es factible la manipulación de las piezas ensambladas sin temor a desprendimientos o desplazamientos de la unión. El máximo poder de unión será alcanzado en no más de 72 horas. En distintos segmentos del sector metalmecánico las exigencias esté- ticas demandan anclajes mimetizados, o composiciones limpias que no permiten sujeciones mecánicas ni deformaciones de los sustratos, para lo cual, esta tecnología se presenta como una solución versátil, capaz de sostener emblemas, grafismos, ensamblar cajas eléctricas, ascensores, cajeros, etc. sin sacrificar el alto contenido de diseño y aportes de los equipos de ingeniería y desarrollo de dichas empresas. En cuanto a la resistencia térmica, estas cintas logran soportar en períodos largos de exposición un promedio de 150°C, y en periodos cortos un rango de hasta 220°C aproximadamente. Frente a sujeciones mecánicas expuestas a constante vibración, impacto y ruido, las cintas se incorporan como una solución que alivia la transmisión de este tipo de factores, ya que su composición viscoelástica absorbe la energía y esfuerzos a los que se exponen los componentes metalmecánicos en variados sectores industriales, haciéndolas ideales para montajes de paneles arquitectónicos, fachadas en vidrio, señalización urbana y comercial, ensamble de mobiliario metálico, lavadoras, neveras y carrocerías.


A nivel mundial se encuentran múltiples y versátiles ejemplos de aplicaciones de fijación de fachadas con cintas espumadas acrílicas doble cara, entre los cuales se encuentran el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, EE.UU; Sede Philips en Hamburgo, Alemania; Contraloría General de Cuentas en Guatemala, Guatemala; Edificio Corporativo Iguatemi en Porto Alegre, Brasil; el Jumeirah Beach Hotel en Dubai, UAE; el Khalifa Stadium en Doha, Qatar; etc. En Colombia se ha empleado en edificios como el North Point, Bogotá; Capital Tower, Bogotá; Centro Comercial Calima La 14 en Bogotá, Hospital Cardio Infantil en Medellín, la Universidad Eafit en Medellín, entre otros. Así mismo, ensambladoras tanto a nivel mundial como en Colombia utilizan esta tecnología como sistema de sujeción de sus piezas laterales, techos, compuertas, puertas y bodegas. Logrando aliviar problemas de ruidos y vibraciones en la conformación del vehículo, y de paso aligerando el peso total del mismo, brindando al usuario ahorros de combustible.


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